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Ni tan parecidos



Un peluquero, de esos, de los antiguos, mantiene es su cartel de 1940: “Aquí se hace corte a navaja”, eso es tener convicción, eh. Un fenómeno.
Cómo me gusta poner subordinadas. Y Rivadavia siempre se corta, caminamos una calle sin hablar. Cuantas noches que no puedo dormirme, cuantas mañanas que no puedo levantarme. Son casi las cuatro de la madrugada. Mañana sigo.
Acá volví, ahora sí. Y los que tocan son amigos, nunca contamos el dinero perdido porque sabemos que toda la plata es robada. Se mueve el teclado, buena fiesta.
Rifle, si el comandante supiera que sos macrista, por dios. Me parece, no sé, me dí cuenta, que la vida es una repetición. Y quizá no siempre gana el mejor. Te lo digo yo, eh.
Nunca tuvimos una cena con velas, no anduvimos de la mano por la arena. A los que van a vivir en este departamento, tienen un problema importante, debido a una inmigración descontrolada las cucas se instalaron en la cocina. Que va a ser, háganse cargo. Llegan las fiestas, tiempo en que uno saluda hasta a sus enemigos. Y si, hipocresía humana. Cuando no puedas ver aprendé a escuchar. Esa es la clave. Sí se va todo a la mierda, hay que echarle la culpa a la comunicación. Carta documento.
Será tiempo de despedidas, noches calurosas. vos, pendeja, tené cuidado que soy de escorpión, un hijo de puta...

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