Los grandes medios se sublevan



Esto lo escribí hace un tiempo. Aunque, quizá, el hecho pasó hace unos cuantos meses, creo que sirve para entender el rol que juegan los intereses económicos en las grandes empresas periodísticas.
El 30 de septiembre de 2010, Ecuador sufrió un intento de golpe de Estado. Contingentes de la policía ecuatoriana iniciaron una sublevación en Quito y en otras ciudades del país supuestamente en protesta por la Ley Orgánica del Servicio Público. El presidente Rafael Correa acude al lugar donde se manifestaban los policías. Quiere resolver el problema con el diálogo. Pero fue recibido de muy mala manera por los referentes de la policía. De tal modo que algunos miembros de la fuerza policial comenzaron a lanzar gases lacrimógenos. Visiblemente afectado por los gases que lanzaron contra él, se refugia en el Hospital Policial. Unidades del Ejército ecuatoriano llegan al lugar y, con tiros de armas de grueso y pequeño calibre ingresan al hospital, y escoltan a Correa quien sale del nosocomio. En este acto mueren cuatro personas: dos policías, un militar y un civil.


El 1 de octubre dos de los medios gráficos más importantes de la Argentina titulan acerca de lo sucedido de la siguiente manera: El diario Clarín le destina el 80% de la tapa al conflicto ecuatoriano. Bajo el título: “Rescataron a balazos al presidente de Ecuador”, publica tres imágenes de los incidentes y señala que “Correa estuvo sitiado 9 horas en un hospital de Quito por policías sublevados que reclaman beneficios que les habían quitado”, y asegura que “Anoche, comandos del ejército se tirotearon más de 30 minutos y lograron liberar al mandatario”, que “denunció que fue un intento de golpe de Estado”.


La Nación usa la mitad de su tapa para tratar la “Nueva crisis institucional en América latina”. Bajo el rótulo: “Fracasó una rebelión policial contra Correa en Ecuador”, el matutino subraya que “el presidente logro ser rescatado a los tiros por el ejército cuando estaba retenido por policías en un hospital; hubo graves incidentes, con un muerto y 50 heridos; unánime condena a la sublevación”.
De estas dos tapas surgen varios interrogantes: ¿Por qué ninguno de los dos medios habla de un intento de golpe de Estado? ¿Por qué Clarín coloca en su tapa que Correa denunció un intento de golpe? ¿Por qué minimizan el hecho?


El golpe de Estado se asocia con el uso masivo de la fuerza, por parte de las fuerzas armadas contra el poder constituido, este concepto puede manifestarse, igualmente, a través de cualquier clase de conmoción, capaz de derribar a las autoridades o derrocar a los gobernantes, cambiándolos por otros en el ejercicio del poder, indistintamente de la valoración del origen y la naturaleza del movimiento. De tal modo, esta definición puede aplicarse a una revolución de origen popular, a una insurrección multitudinaria a mano armada o no, motín militar o como, en este caso, una sublevación policial. Ambos diarios dejan de lado este concepto y nunca mencionan el claro intento de golpe de Estado.


Clarín coloca tendenciosamente que “Correa denunció que fue un intento de golpe de Estado”, como si los dichos del presidente fueran una fábula, y dicha denuncia no se correspondiera con lo sucedido, dejando en claro que ellos no comparten esa versión.


Ambos medios no cumplieron con el mandato esencial de informar "veraz y oportunamente". Los medios de comunicación deben ayudar a que el hombre satisfaga la necesidad y el derecho a estar informado para tomar las decisiones en el logro de una "vida buena". En ambos casos el derecho a la información se vio avasallado por los intereses comerciales de las empresas periodísticas. Los grandes medios de comunicación responden a favor del gran capital y por eso se han convertido en una herramienta al servicio del poder económico, político y militar. Componen el llamado “Cuarto poder”, la negación de derechos, establecidos por la constitución, consolidan la omnipotencia y la acumulación de poder de los medios. Estos tienen la capacidad de seleccionar los asuntos y las informaciones que llegan a la sociedad, pudiendo así transformar una noticia, faltando a la verdad, instalando así verdades falsas.

Cabe destacar que la libertad de expresión, en este caso, fue sepultada por la libertad de prensa. El primero contiene los derechos de los periodistas y el segundo el derecho de la empresa periodística. En esta línea, los negocios son los más importantes para estas empresas periodísticas que dejan de lado el foco central que es informar a la sociedad. También está en juego el rol que ocupa el periodista, quién debe imponerse ante los intereses de la empresa a la que pertenece. En este caso eso no sucedió.


En contrapartida, el diario Página 12 exhibe en su tapa a Correa con el puño izquierdo alzado, edita el título “Golpe y contragolpe”, y pone que, tras el “levantamiento de sectores policiales y de la fuerza aérea, el presidente ecuatoriano fue secuestrado por los amotinados” y luego “rescatado en medio de un feroz tiroteo por tropas de élite”. Afirma que Correa “responsabilizó a grupos opositores por el intento de golpe de Estado”.


Ámbito encabeza la tapa con el título “Dramático intento de golpe en Ecuador; Correa liberado a sangre y fuego; presidentes anoche en Buenos Aires”. El cronista destaca que “Un intento de golpe de Estado en Ecuador sacudió a la región y movilizó a los presidentes”, y muestra a Correa con una máscara antigás.


Daniel Tognetti, periodista y conductor de Tv, fue quién - no realizada la autocrítica por parte de los periodistas de Clarín y la Nación- se colocó como sujeto crítico y ejerció la autorregulación desde su programa denunciando que ambos diarios habían faltado a la verdad.


Con el paso del tiempo, con el nuevo debate acerca del periodismo, lejos de creer en la objetividad que proponían las grandes empresas periodísticas, cabe preguntarse: ¿Estaban los medios de comunicación privados de su libertad de expresión durante las dictaduras militares o colaboraban con dicho proceso? ¿Son los medios la nueva forma de llegar al poder?
Es evidente, en este caso, que algunos medios de comunicación fueron y son funcionales a los grupos económicos de este país, llevando adelante su militancia desinformando, transgiversando y mintiendo. En estos tiempos dichos medios han perdido credibilidad y por consiguiente dejaron de ser la “verdad absoluta”. La autorregulación ejercida por algunos programas de Tv ayudó a que el discurso hegemónico pierda consenso. Esta función es fundamental para el estudio, la discusión y el juicio de lo que se realiza en los medios. Sirve para que la profesión, los periodistas que la realizan y el público entren en la zona de conflicto, lo que genera un aprendizaje y un crecimiento sobre esta actividad llamada periodismo
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