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Mostrando entradas de abril, 2011

Merlo: Denunciamos

Bueno, estuve en Merlo. Hace pocas horas que volví y ahora, a la tarde, me voy para Buenos Aires. Esta foto certifica mis dichos. Pero igual esto va a ser corto.

Denunciamos: En Merlo no hay microclima. Un vecino me lo dijo, en serio. Todo verso propagandístico para vender pasajes. Cuesta, mucho, pero mucho sacarse los mocos de la nariz. Cuesta también –y esto es lo fundamental de este escrito- mucho encontrar una mina linda. La belleza, lo único decente que hay en este mundo, no esta radicada en esa tierra. Pero paren, pará. Si hay belleza en el paisaje y toda la bola esa. Eso no lo discuto. Pero minas lindas, na, ni una, o no, Frank. Cualquier cosa al INADI si me quieren llamar tengo el teléfono prendido. Por último, hay alrededor de 300 familias que pagaron su casa cuota por cuota y todavía no se las adjudicaron. Cierra un papelito pegado en el centro de la ciudad: “En San Luis no todo el mundo es feliz”. Y si, qué difícil es ser cortesano en esta vida, que difícil amor…

Carta a Mauricio Macri

Mauricio:

Primero, convengamos (convengamos) que no me molestas vos, sino tu incapacidad. Siempre me preguntaba, porque un tipo así, que nunca militó en política, quiere –justamente – meterse en política. ¿Será para salvar a los pobres?, no, seguro que no. ¿Será para redistribuir la riqueza? Menos. No, nunca un tipo cómo vos va a buscar eso. Un tipo cómo vos lo único que lo mueve es su insaciable voluntad de poder. Esa voluntad, la buscas para no extinguirte. Eso pensás. No te podés conformar con lo que tenés, siempre necesitas más. En campaña saludabas a los cartoneros y por lo bajo, bien rastrero, claro, decías a tus colaboradores, ven a estos que me saludan, son a los primeros que voy a borrar. Y es verdad fuiste por ellos. A cagarlos a palos a la noche, con tu grupito de patoteros. Sabes mucho de marketing, y te dedicas a eso. Cómo todo lo que haces. Desde tus spot, tocando timbres, tomando mate, ¡tomando mate! Nunca lo hiciste en tu vida, por favor. Hasta tu policía Metropolitana…

Mi vecina, "Chelo" Marcelo y una vuelta de tuerca

Le decía a Florencia, que vuelva a escribir, y me contestó que ella nunca dejaba de escribir. Y pensé, que pelotudo, tiene razón. Y yo lo sé bien. Digo, eso de escribir contantemente y no publicar. Bueno no importa. Hola, Marcelo. Mañana voy a cortarme el pelo. Está, tipo 11 estoy por allá. “Chelo” Marcelo, mi peluquero tiene cierto parecido con la señora –mi vecina- que barre la vereda a las siete de la mañana. Salgo a la calle apurado y mi hermosa vecina, arrugada por los años y por su hermosa mezquindad me dice:

-Federico, viste lo que hizo el gobierno, (cara seria, bah muy seria).

-No, la verdad que no sé. Son las siete de la mañana. A esta hora las neuronas no me funcionan, usted sabrá.

-No, pero es terrible. A ustedes los jóvenes no les importa nada. Además, que griterío que había en tu departamento anoche, no pude dormir nada. Ya te va a llegar la carta del consorcio.

-Pero usted me quería hablar de algo que hizo el gobierno. Que es –según usted- algo terrible, algo realmente p…

Tengo que conseguir trabajo

Afuera las hojas volaban, miraba por la ventana, la luz de la calle tomaba parte de la habitación. Yo soñaba con redacciones, humo, teclados viejos, monitores olvidados. Mi computadora, de esas portátiles, estaba enfrente de un bosque. Congelado, sombrío, con el camino surcado; mi lámpara lo iluminaba, descubría sectores escondidos, un libro de Dostoievski estaba al pie del camino. El barrendero comenzaba a limpiar la esquina de México y Sarandí, con ritmo sincronizado, tenía esa cancha de años de trabajo, barría y juntaba las hojas acumuladas de la bocacalle. Su uniforme resplandecía en la noche, los perros del barrio ya no le ladraban, conocían su horario de trabajo.

Eran tiempos en los que yo buscaba trabajo, golpeaba puertas, mandaba currículos adulterados, llenos de ítems falsos, tomaba colectivos, subtes, taxis, llamaba por teléfono a amigos, de otros amigos, de falsos amigos, preguntando si querían mis servicios. Me decían que llamara otro día, después decían que lo hiciera en …

Qué te pasará por la cabeza, flaco.

Qué te pasará por la cabeza, flaco. Esa camisa verde que te sigue a todos lados, siempre involucrada en la joda. A dónde estarás mirando, qué carajo pensas. Tenes que pensar menos. Ese enojo, esas muelas apretadas, piden descanso. Estas decepcionado, te decepcionaron. No te tiene que importar, no le debes nada a nadie. Déjate de joder. Sos narcisista cuando te lees, y después decís no, esto es una mierda, y borras, borras, siempre borras. No queres pedir, te duele pedir. Te duele la esquina, la basura, mirar para el costado. Estás empecinado, y cómo, cómo te empecinas. Tenes la pera rota, ya de pibe; te arrancaste los puntos apenas saliste del hospital, tenías dos años, y le dijiste al médico: usted es un boludo y me cago en sus puntos. Naciste antes de tiempo, y la peleaste, en una vidriera, esperando la muerte. Vos sos tu principal enemigo, vos alimentas al monstruo. Siempre estás mirando por la ventana, buscando no sé qué mierda. Queres volver, pero tampoco te entusiasma mucho. Sie…