Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de junio, 2011

Cosas estúpidas

Y puedo escribir cursilerías, baratas, estúpidas, de corazones recortados, de plazas vacías de invierno, de chicos que vienen de la escuela. Cuantas estupideces puedo escribir, sin que a nadie le importe, porque son meras estupideces, y todo termina olvidado en un archivo de Word, que después voy a releer y borrar, o dejarlo, ahí, suspendido en el espacio. Convenciéndome de que algún día de estos, me agarra un ataque de creatividad y lo termino. Se puede tener seis meses grises, después es tiempo de volver a color, así, como me gusta, sin más. Y darle la espalda. Puedo escribir historias, que siempre recuerdo, que me siguen sin pudor, en ese dialogo que se establece por las noches. Puedo responder miles de preguntas, y hacerme el boludo, porque si me conoces, a mí, claro, nunca me gusta decir todo, soy así de jodido, un tipo realmente complejo. O mejor dicho, un boludo importante. Que siempre pago los impuestos tarde y espero atrás de la línea amarilla, que la gorda que atiende, se ra…

Como ser un gran escritor

Tienes que cojerte a muchas mujeres
bellas mujeres
y escribir unos pocos poemas de amor decentes

y no te preocupes por la edad
y/o los nuevos talentos

sólo toma cerveza más y más cerveza.

Anda al hipódromo por lo menos una vez
a la semana

y gana
si es posible.

aprender a ganar es difícil,
cualquier patán puede ser un buen perdedor.

y no olvides tu Brahms,
tu Bach y tu
cerveza.

no te exijas.
duerme hasta el mediodía.

evita las tarjetas de crédito
o pagar cualquier cosa en término.

acuérdate de que no hay un pedazo de culo
en este mundo que valga más de 50 dólares
(en 1977).

y si tienes capacidad de amar
ámate a ti mismo primero
pero siempre sé consciente de la posibilidad de
la total derrota
ya sea por buenas o malas razones.

un sabor temprano de la muerte no es necesariamente
una mala cosa.

quédate afuera de las iglesias y los bares y los museos
y como las arañas sé
paciente,
el tiempo es la cruz de todos.
Más que
el exilio
la derrota
la traición

toda esa basura
quédate con la cerveza

la cerveza es continua sangre.

una aman…

El último vaso

Y si repetimos la canción, me decía el otro día. Ya no escribo nada, nada de nada, es más no sé si esto ya lo escribí. Tanto borrar, tanto, tanto punto y aparte. Busco, como el borracho, llegar airoso al último vaso. Aunque el borracho sabe que nunca va a llegar al último vaso. Pido siempre cinco minutos más, en la mañana helada. Una habitación oscura, ahí en medio de la nada, un mosquito que merodea. Un mosquito que merodea, ahí en el medio de la nada, de una habitación oscura. Y cuando poner el punto y aparte, sin puntos suspensivos. Abrir las tres llaves, sentarse en el cordón, a esperar el día, que viene con retardo, que viene de gira, sin un zapato. Y volver siempre volver, estando siempre devuelta, con la mirada pérdida en otras cosas. Y repetir la canción, escucharla caminando, con el tipito cantándote en la oreja, mordiendo una tapa de lapicera por el camino, por ahí, girando en falso. Muy lindos tus zapatitos, linda, muy lindos. Se cruzan los fundamentalistas del ombliguísmo …

Soler

Pasan cosas grosas a la noche, grosas, grosas, es un decir, pero convengamos que sí, que pasan cosas grosas. Entre planteos morales, y enumerar lo que voy hacer al otro día, me acordé, no sé por qué, de un albañil que laburaba en casa cuando yo era pibe. El apellido de él era Soler. Creo –quizá es una generalización errónea- que era la única persona en este planeta capaz de bajarse un vaso de soda recién servido y que no se le cayera una lágrima. La tomaba de un saque, y nada che, no lloraba, no sé como hacía. La cuestión es que un día le hice una fea a Soler. Yo era un pibe, boludeaba, lo hice sin maldad. Mi hermano, después de muchos años, lo encontró en un natatorio, y dice que se acordaba de esta anécdota y se reía. Asique, no es nada grave. No me olvido más, Soler, nos juntó a mi hermano y a mí, y nos dijo que iba a cambiar una lamparita pero que no iba a cortar la luz. La lamparita que iba a cambiar era de una escalera, o sea, tenía para prender arriba y al final de la misma. Cu…

Me parece que te dejo Buenos Aires