Ir al contenido principal

La soberbia de los perdedores


Hace algunos años  -ya la memoria no me ayuda, súmale que, además, me estoy quedando pelado, y con esta soledad, que es muy grande, y que, además, no le importa a nadie- cuando vivía en una pensión, ahí, cerca de la facultad de económicas de la Uba, donde ahora se hizo en la esquina de Córdoba y Uriburu un monstruoso edificio para los posgrados que… bueno, dejemos eso así como está. Pero decía en esos días que la ciudad me cagaba a palos, hoy también, tenía un amigo, que estudiaba en la cama, él, ya era médico, tenía que rendir no sé qué examen para empezar no sé qué cosa, para después poder ejercer, tampoco sé qué cosa, lo que sé es que hoy trabaja, en un hospital en Paraná, creo. De ahí me quedó un enorme respeto por los que estudian en la cama, y Doc, si alguna vez lees esto, te mando un abrazo, grande. Yo en esos años empezaba en este mundo, chiquitito, aburrido, solemne, al que denominan periodismo. Escribía mal, era pésimo, tengo algunas cosas guardadas, los cimientos, las mentiras, jaaa, cuantas. El otro día fui al Congreso, tengo un amigo que trabaja ahí, que también vivió en la pensión conmigo, un gran amigo Carlitos. Trabaja para una diputada K de Jujuy, me dio unos papeles, no dijimos nada de juntarnos porque ambos sabemos que no nos íbamos a juntar (por tiempo, distancia, por cosas importantes, bah, mentira, porqué no sé). La cosa es que escribo esto en el diario, porque me aburro, y ya estoy aburrido, y adivinen… quiero renunciar. No, mentira. La cuestión es que, en estos días, uno mira las cosas de costado, en el cordón de la vereda, donde nadie se atreve a sentarse, porque consideran que es bajarse de status. Pero en esta guerrita, tonta, floja de papeles, en algunas mentes, claramente irreal, son también aburridas. Pero graciosas. El pensamiento binario reinante están estúpido que tiende a homogeneizar todo, y es digno de análisis. Pero decía –y no quiero perder el eje, porque en el divague  la cosa se diluye- esta guerrita que llevan adelante es tan mersa, pueril, que creen, encima, que la están ganando. Cartón pintado. Dentro de esta polarización entre los reaccionarios más reaccionarios que no encuentran el número de los cuarteles y por eso se juntaron en la plaza de mayo a pedir que le dejen comprar dólares para contribuir con la paz mundial, con la ávida y marquetinera defensa del medioambiente, para mandar su dólar a Greenpeace. Esto se le pasó a todo el Kirchnerismo, a toda la prensa. Es para ayudar a Greenpeace la convocatoria, en plaza de mayo, mal pensados. Decía, la soga la sostienen de ambos lados, los defensores de Greenpeace, que quieren liberar a willy, y…. los fanáticos, empedernidos que mueren por sacarse fotititos con los funcionarios de tercera línea y hacer la revolución en las redes sociales. Pobreza por todos lados. Cartón pintado. Lo de Greenpeace y los militontos. Bue, es lo que hay. Pero, ah. En niveles de estructura, digamos que es lo que se pelea –con los errores de implementación, y volvemos a ciertos fracasos comunicacionales de otra época- se está discutiendo la cultura, esa batalla, que no se da en las redes sociales, amiguitos. Esta batalla necesita, de varios componentes más, para que pesificar, sea una opción para la gente de a pie. Mis mayores ahorros los tengo en pesos, y en la tarjeta sube. Que pobreza, niña mía, te mentí cuando dije que colaboraba con Greenpeace y que quería liberar a willy. La discusión tiende a ser estructural, y esa es la batalla más compleja, porque como se dice el hábito es la estructura, estructuralizante, estructuradora. Y cómo jode, cuando te sacan la alfombrita del baño, ja. La cosa viene por ahí, sumada a la unificación del código civil, la posible reforma de la liberal constitución argentina, la reforma de la carta orgánica, bastión del neoliberalismo – que nunca se detiene y hoy está haciendo estragos en europa, junto con el fascismo recalcitrante que está haciendo escala y equiparando adeptos-. Es de vital importancia hacer un balance de las nuevas mesas chicas de poder, las mesas chicas, de las mesas chicas. Brasil es el exponente más grande de América del sur, pero sin la arrogancia de creerse el portavoz de la región. Arma entramados de disputa de poder a EEUU con los países que componen el BRICS (sumaron a Sudáfrica). Argentina tiene un creciente liderazgo en el G-20, levantando la bandera en contra del FMI y de este anarco capitalismo. En este tablero mundial, las variables van cambiando, estados unidos sigue perdiendo peso, China –la revolución industrialista que amasija trabajadores pero crece- va copando el tablero como en el TEG. Tiene capitales en los principales bancos de eeuu, es el que más inversiones tiene en América latina – y acá la pregunta es: Cambia el bastón de América del norte a Asia?- convirtiéndose en el motor de las economías de la región. Dentro de este marco, quizá desolador y poco auspiciado por las pantallas, que solo hablan del dólar en forma aislada, y no hablan de otros países, de las limitaciones para su compra en otros lados más civilizados que este. Por ejemplo Japón pone restricciones del 400% al arroz, comercializa con su moneda, no con dólares, y bue, acá se hace todo mal. El eje estructurador pasa por la alianza con Brasil, la implementación de políticas en conjunto, de medidas paliativas para apaliar la crisis mundial, esa que los muchachitos de Greenpeace quieren vivir porque pasa en europa, o sea, esta re a la moda, pero en este país, que está aislado del mundo y no entiende nada, no la quieren traer a que desfile por estas tierras. Cristina no entiende nada, de nada. Nos deja en manos de la soberbia de los perdedores.       

Comentarios

Entradas populares de este blog

Instrucciones para arreglar una pérdida

Es difícil convivir con el agua. Hace una semana que tengo el baño inundado porque, como siempre, todo puede salir mal. Una mudanza implica estar alerta a las complicaciones que conlleva, intrínsecamente, el reconocimiento del terreno. Es decir: lo único que te abraza es la dificultad. Primero tuve problemas con el calefón, es uno de esos viejos, en el que uno siente que en cualquier momento te puede volar la cara de un una explosión. Llamé a un plomero y lo arregló. Después fuimos por el baño. Vamos por todo, amigos. Sin embargo, el inodoro fue más rebelde. El plomero le cambió la goma del caño de atrás, pero ese no era el problema. Gracias a dios el plomero se dedica a esto y no a operar personas, porque si no tendría varias causas por mala praxis. Claudio, si el plomero, me bicicleteo una semana con que iba a venir a arreglar lo que hizo mal, te voy a llamar, no, bueno, entre hoy y mañana estoy por allá, y todo eso. No vino y el agua ganó el baño. El problema es concreto: el inodo…

La chica del colectivo