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Uh, que país!




Siempre que pongo una canción en el facebook –ese lugar hostil, en donde todos creen que están haciendo una revolución, y ponen frases que pueden echar un poco de luz a esa mega sociedad virtual, de la que se sienten parte, y se putean, pero al final de 25 comentarios ponen: yo respeto tu idea eh, soy re democrático- es porque la vengo cantando toda la semana, quizá un mes, la misma, digamos, soy repetitivo. Y generalmente, porque no está a la moda, a nadie le gusta, salvo, siempre hay, por ahí, alguno que se equivoca y le erra a la tecla, viste. Pero la cuestión es que, como a la noche me quedo hasta tarde escribiendo cosas que nunca voy a publicar, lo estoy escuchando a Zamba en un programa de radio. Zamba, tiene en muchas canciones, esa vidriera de los locales de ropa de segunda, están los versos en esas canastas llenas de ropa barata. Es a simple vista marginal, porque se caga en la pomposidad y te mete una canción con tres acordes, o sea, mersa para las chicas de la UBA, que viajan a Miami, y están muy preocupadas por el tema del dólar de Greenpeace, y además, no pueden comprarse más microfibras. Uh, qué país! Tiene canciones, decía, muy profundas, que están por la calle, en los colectivos, pero con tres acordes. Niñas, esa simpleza es la más difícil de conseguir, y también la más difícil de explicar y hacer entender. Y además es mucho mejor que la música que pone mi vecina, que parece se peleo con su novio, y castiga a todo el departamento con canciones de Rosana. Y bue, hay que aguantar todo. Qué país! 

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