Murieron los diarios



La cosa es sencilla, los diarios han muerto, señora. Digamos, tienen ya los días contados. Eso discutíamos ayer, en el diario, donde trabajo, señora, si, de algo hay que vivir. Decía de eso hablábamos con Gustavo, uno de mis compañeros –con quien pensamos robar un banco, la idea es de él, pero yo me acoplé, hablamos de robarnos un palo (no, señora, no avise a la cana), y obvio, si hay una jubilada, le vamos a pegar, para que después aparezca en crónica, y la gente indignada, diga: Qué barbaridad, este país!- de redacción. Digamos, la cosa va tomando volumen, y, para que se entienda, ya estamos del otro lado del puente. No hay transición, ya está. Este traspaso –que ya sucedió- comienza a notarse, no ya solamente en los grandes medios de la capital portuaria, sino en las provincias del interior, y pequeño detalle, en las más conservadoras.  Eso es lo que indica la muerte del papel. Que diarios con estructuras chicas, ya tengan una redacción –no paralela- pero con más de tres redactores encargados de una página web actualizando lo más que se pueda, marca el horizonte. Hay que tener en cuenta varios factores que, al profundizarse el camino, comienzan a mover las estructuras del periodismo y sus lectores. Un ejemplo de las páginas web, me había olvidado de ponerlo arriba, es la del diario El Litoral de Corrientes, en la que está encargado mi amigo Seba (ya vamos a hacer la revolución de los vasos azules, es una cuenta pendiente). Convengamos que, además de los cambios que produce en el periodismo, lo digital produce, o trae consigo, un cambio en el marco de lectura. Lo digital viene a romper con la linealidad estática del papel. Ese bodoque que en 40 líneas viene a explicar la realidad. Anda a vendérselo a un pibe que nació con una neetbook, se te caga de risa. Esos bodoques ya no los lee nadie, ni mi abuela. Bueno, esa ruptura de la linealidad, aclara la fragmentación de la realidad, y el hipervínculo, vendría a ser como esas noches en la que uno no tiene un plan y sale, sin campera, y termina en cualquier lado, es decir, puede pasar cualquier cosa. Bueno, eso es el hipervínculo, empezar leyendo algo de política y terminar leyendo sobre la segunda guerra mundial según San Lucas (je). Son puertas y puertas, quien va a ser tan pelotudo de quedarse con una puerta y que no le ande el picaporte (el diario de papel), nadie. Lo que también ayuda a este progreso es el nivel de conectividad alcanzado a lo largo y a lo ancho del país, conjuntamente con el programa conectar igualdad, vos siempre a favor del gobierno, no mirás a Lanata. No señora, me cortaron el cable. Ese reparto de netbooks, ayuda para que, viejitos dueños de medios en Catamarca, se aviven para dónde decanta el negocio. Los de mi diario todavía no la agarraron y no tenemos página web. Igual estamos en eso, dicen, ja. Qué más iba a decir? Ah en un año me quedo sin trabajo, claro, porque, según mi tesis, no va a haber más diarios, y también hay que ver cómo se resuelve la aplicación total de la Ley de Medios. Y eso es todo.   

No hay comentarios:

Publicar un comentario

  A mamá le encantaba el mar. La última vez que pudo ir se trajo un cuadro con olas que rompían en una playa. Pidió que lo colgáramos encima...