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Mostrando entradas de octubre, 2012

No me importa

Nadie nos va a raspar los talones del vuelo. Con las manos llenas, de aire, mirábamos por la terraza, con los ojos en modo lento. Las macetas, de plástico, con el verde y el naranja, las membranas del corazón, capas y capas. Hay grietas. Varias grietas. De subsuelo. De playa de estacionamiento. De líneas, de columnas, de silencio húmedo. Nadie nos va a raspar las ganas de ser geniales. Era un peso, irremontable, cuando te miro la parte de atrás,  el descuido. De espaldas, a los días, de espaldas, somos todo lo que no queremos mostrar. Somos el descuido. De espaldas. Con las manos hundidas en manteca.  Manteca, manteca, manteca. Que se cae por las grietas. El subsuelo, de la playa De estacionamiento. Somos geniales. Nadie nos va a raspar el desamparo, ese toldo de chapa, cagado a golpes, por piedras, por ramas, por  la vida. Manteca, manteca, manteca. El desamparo nos dejaba con los talones hundidos, en lo que fue, en lo que podría, haber, sido. O solo, dos pies hundidos, en bar…