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Barajar y dar de nuevo


Es momento de barajar y dar de nuevo y en esta jugada inscribo la vida de este blog, al que le supe dar mucha dedicación y, después, algo atareado, algo, en fin, lo deje un poco (mucho) abandonado. Pensando hacía dónde va la comunicación -esa carrera insostenible en la UBA con viejos que, todavía, siguen robando con la agua hipodérmica, por dios que choreo (Entel, señora, váyase)- en estos tiempos. La era digital, en el que se mezclan la literatura, el periodismo, y muchas cosas más, recomiendo enfáticamente este libro, seguro que a la señora Entel le arruina todas las vueltas que da para no decir nada. Señora no es con usted, bah, si. Los medios tradicionales, yo vivo de eso, trabajo en gráfica, tienen fecha de vencimiento. Por su parte, los diarios de las provincias todavía se sostienen como forma de apriete a los gobernadores, o nuevos gobernadores. Todavía tienen esa fuerza. Sin embargo, el plan Conectar igualdad, de lo más inclusivo en los últimos tiempos, le puso la pala encima al papel. Democratizar la palabra es abrir el campo de Internet, algo concreto, y no los carpetazos de C5N o las radios Wichis como escenografía de cartón. Lo que se dirime es la nueva forma de leer la realidad. Es decir antes, las clases bajas, cuando se les preguntaban si creían en lo que decía un libro X, contestaban que si, porque estaba impreso. Es decir, no cuadraba en su lógica imprimir algo trucho. Hoy esto ya no tiene sustento. Pero no todo es color de rosas, señora Entel. El drama hoy es la superficie. La lectura horizontal, a la que muchos hemos celebrado, encuentra su propio limite, como todo. Es decir tanta horizontalidad, tanto abrir la pelota para los costados, nos deja sin profundidad. Eso hace que lo profundo quede fuera de moda. Ese espacio lo ocupa Twitter, muy eficazmente. Facebook es una red social para niños monaguillos, en dónde ahora desembocaron los jubilados, que antes sacaban las sillas a la vereda para chusmear, y ahora las sacan para mirar el facebook. Textos muy largos cansan al lector, que, además de estar leyendo esto, tiene diez pestañas abiertas, la tele prendida, etc. En fin es algo que se acomodará con el tiempo. La mayoría de los que estudian en la UBA no trabajará en papel y tampoco tendrá las herramientas para manejarse en lo digital, a menos que no les crean nada a los viejos chantas esos y se pongan a investigar solos. Algo recomendable.  
En fin, vuelvo a darle bola a esto.

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