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Mostrando entradas de febrero, 2014

Campo de batalla

Yo te dije en el playón de mi casa, ya estaba borracho, que te iba a escribir algo, a vos, porque siempre a las chicas lindas les prometo un texto, como si ahí pudiera sellar la eternidad. Sabes, yo, una vez me enamoré de una piba que tenía una sonrisa parecida a la tuya. Fue en San Telmo, cuando empezó todo, después íbamos a caminar a plaza de mayo. Yo no tenía un peso en esa etapa –ahora tampoco- vivía en el once, en una pensión. Siempre le compraba un helado de limón y caminábamos horas entre las palomas y los vendedores ambulantes. Buenos Aires era una ciudad inmensa y fría y terrible y la conocí, en parte, con ella. Íbamos a las fiestas de la facultad, en donde discutíamos con todos, tomando cerveza. Después desayunábamos por ahí y pasábamos días enteros sin plata. Yo buscaba trabajo, sin mucho entusiasmo. Una vez estuve a punto de quedar en un call center. Me escapé. Me fui corriendo de la gorda que tomaba la prueba. Después ella se fue a vivir a Lanús y yo me tomaba el 37 a l…