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Mostrando entradas de julio, 2015

Defendamos el Pruuyecto

Estamos, primero que todo, ante la campaña política más pobre de la historia. Hay días en que me duermo y quedan los pastores brasileros a los gritos, ay Dios, entre sueños, me los confundo con los spots de los tres muchachitos que pican en punta. Uno es un kiosquero rompe bolas que quiere EL CAMBIO JUSTO. Insoportable su vagancia. Otro que habla de la victoria con Zaninni (soldaditos me pueden decir con cuantas n va?) al lado. ALGO IMPOSIBLE! y, por último, otro que, bueno, no le entiendo lo que dice, un flan gigante y muy imbécil.

Pero el oficialismo sabe mucho de esto. Le cortan la cola al perro en público para que, los giles como nosotros -yo no me excluyo, señora, no soy Laclau-, hablemos de esas estupideces. Y es lo más eficaz que logró el kirchnerismo del 2011 para acá. Llenar la política, que es la lucha descarnada por el poder del Estado, algo que está muuuy lejos de esa boludez del amor vence al odio y, bueh, de operadores berretas, sin talento para chorear.

Igualmente QUIER…

Las chicas que me dejaron en una semana

Esas chicas, las que me dejaron en una semana, son las que más recuerdo.
Son las únicas que dejo vivir en mí.
Son las que se mueven por todo mi cuerpo
Van y vienen y dan vueltas eternas, casi interminables, por mi corazón de mimbre.
Son, ellas, las que ven como soy cuando me duermo, cuando me refugio en mi jardín, bajo los álamos, a esperar que pase, que el primer pájaro se atreva a cantar, a pegar la primera nota, en un cielo peligrosamente naranja, peligrosamente rodeado por paredones y cables y tanques de agua.
Es ahí, en ese momento, en el que me gustaría juntarlas a todas, para pedirles perdón, con un beso en la mejilla, con un silencio, casi, casi, eterno, que no se resiste, que hace rechinar a las maderas, a los granaderos, a la parte inaccesible, que se guarda, que se retiene para lo más intimo.
Me gustaría invitarlas de vuelta a tomar un helado de limón, a sentarnos al borde de una pileta, a caminar por las plazas entre las palomas, para después tomar una botella de ginebr…

Horacio González

Pedro Páramo-Película