A Mariano, mecánico de Montevideo.

Llega un momento en el que te dejás morir
Ya no peleás más.
Es el descanso de una escalera larga.
-Y si alguien te habla al oído
No le contestás. Estás muy cansado-
Enseguida viene una brisa que te destraba
Es un sonidito sólo para vos
Y ahí empezás a flotar, a sonreí, a recordar sobre un sol muy alto.

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