La proyección de un mundo hostil

Inclinó el sabor de tu vida

Por las noches

Una luz se entrecorta

En el centro de la calle.
Hay una fuerza trascendente

Destructora

Dentro nuestro.

El odio se inventó

Antes que el amor

Las estrellas ya están muertas

Hace tiempo.

Como un manto de plástico semi amarillo

Las luces altas caen sobre la ciudad

Cada rincón esta a la vista:

¿Qué harías si pudieras verlo todo?

¿Qué harías para evitar la transformación del bosque frondoso en un sindicato de tiempo libre?

El cielo se extiende para siempre

La tierra se extiende para siempre

El tiempo es una herida intermedia

Que busca cortarte la cabeza.










Como un campo magnético

Mi ciudad me atrae hacia ella

Cada respiración

Golpea sin culpa las puertas de tu casa.
Mirando el verde energético

De los árboles

Respiro

Frente a la desesperación

Del hombre que viene a buscarme.
Con el calor pegado al cuerpo,

Pienso en los enigmas que nunca se resuelven:

El pan envenenado

Los perros ladrando una noche entera

La operación mental de los acantilados.
Frente a un gran dolor,

Sarmiento proponía

La contemplación:

Un río

El mar

La montaña

O pájaros volando.






Soy un hombre sin dinero

Con una piedra en la mano

Escapando de los barrios semánticos.





Puñal-Martín Rodriguez

Puñal

Estoy completo, sé lo que me falta. Me miro las manos.
Y no tienen callos. No tocaron cosechas.
Me falta una tierra con el talón rojo.
Me falta una tierra sin árbol, sin cosecha, sin gajo.
Me falta una iglesia agraria, humilde,
caminar a ciegas con el puñal
hundido, para que el chorro de sangre
libere a la criatura
Me falta el puñal del corte clavado en el ombligo.
Un jardín talado.
Me falta cortar todas las flores.
Olerlas, y que me huelan hasta hallar al niño que las huele
por primera vez.

A nadie le importa lo que digas Tu casa ahora está a oscuras  Las cosas cambian,  Se modifican. La construcción mental que te mantenía en ca...