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Sin Bullying no hay nada

Sin bullyng no hay arte, escritura, perfeccionamiento, para decirlo rápido. Hoy, quizás, estamos inmersos en una etapa en la que todo es ultra moralizante y, digamos, ultra aburrido. Se han multiplicado las directoras de escuela, je. Y qué hay detrás de un moralista... el miedo rotundo a la libertad, a la vida. Los campos metafísicos se incendian en el accionar. En el hacer sin plan delineado por el otro. Un Otro simbólico que nos regula a todos. El que logra escapar de esa regulación destroza la matrix.

Con el dolor, el aislamiento, se construye la interioridad, la búsqueda por no ser parte del circo. Se puede evitar el Bullying diciendo NO AL BULLYING! Con cara de actor del INCA!???. No! La maldad, amigos, nos constituye y la cultura se instala para poner una especie de represa. El famoso malestar en la cultura. Cedemos las ganas de liquidar al de al lado para obtener seguridad, para poder vivir con menos miedo. Porque el otro también nos quiere liquidar a nosotros, amigos. Ésto, qu…

Esperando a Cristina...

Samuel Beckett tiene una obra de teatro genial llamada "Esperando a Godot". Dos vagabundos esperan a Godot sentados bajo un árbol. Esperan. Esperan. Esperan. Si Godot no viene piensan en suicidarse. Sin embargo, siempre aparece un personaje que les dice que Godot no llegará ese día pero sí lo hará el día siguiente. Esperan. Esperan. Esperan.

Así es la vida: cruel y salvaje. Mansa y violenta. Aburrida y plagada de desiluciones. Pero toda época está cimentada por discursos que determinan nuestro caminar. Es decir, son más las veces en que no decidimos nuestro destino del que lo hacemos. Ésta introducción es para pensar qué nos sucedió durante el Kirchnerismo. Tomando un poco de distancia, ahora que muchos empiezan a escupir los caramelos de madera. Me hacen reír los periodistas que escriben en el facebook: ALGO HICIMOS MAL! Nooooooooo me digas, pedazo de boludo.

El destino de un gobierno es todo lo que no sabe de si mismo. Y el Kirchnerismo fue eficaz en muchos momentos para e…

Tres cuentos norteamericanos

Eterno retorno

Acá estás de vuelta, Federico.

Vas a escuchar hablar a todos

Tu cara es la de un patovica

Sin expresión ni color

Ellos no pueden manejar su entusiasmo.

Vos lo ves venir

Conoces la película de punta a punta

Se sentará a tu lado

Te dirá algo muy por lo bajo

Saludara y se irá por el parque.





Aldo Oliva

Imagen
Utopía Vamos, arráncate ese rencor que hace existir el trémulo eco de tu voz; déjalo florecer en las foliaciones de otra furia: esa posible ondulación donde module la incidencia que emerge de la ávida dulzura que estremece la esencialidad de tus manos: ésa, la insumisa, virtual y real, que armó tu cuerpo e imaginó tu espíritu. Desde el balcón aspiro la sombra, casi sagrada, de otra sombra: algo que fue; pero que, semental, en una incontinencia de altura que, a veces, suponemos alma, transfiguró la tiniebla en una tenuidad donde poder, era trama sutil que, locamente, arrastramos a las configuraciones del endulcamiento incierto del futuro.

SUM

El colo toma el micrófono

Y los mira a todos

Su cara se parece a un papel arrugado

El colo lee medio trabado

Como si estuviera subiendo

una montaña empinada

El colo levanta la vista

Tiembla, escupe saliva,

Mira al final del aula

Y suelta la cadena de su último perro:

"SOY UN REVOLUCIONARIO,

PORQUE ME REVOLUCIONÉ

A MI MISMO"

Termina y reparte su poema

en hoja a4.

Tranquilo, colo, le digo, tranquilo,

la luz ya te alcanzó.