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sin dinero

Sin dinero

Y con la cabeza

En la mano

Iremos a rezar

Al río.
Todo empezó de vuelta

Los ancianos que subieron

La montaña al ritmo del viento

Nosotros que paramos

Para ver lo in permanente.

Todo de nuevo

Todo ha comenzado de nuevo

El sol reventó la ventana

Sin dinero

Busco mis zapatillas

Para enfrentar mi amado destino.

Estamos en la playa

Estamos en la playa

un hombre gigante

con tatuajes en el cuello

cepilla toda la costa

Otro personaje camina a su lado

como una madera que sostiene

a una planta

Los vendedores ven venir a su destino

esa torre morocha

que sonríe y se pasa las manos

por la boca.

Uno a uno le dan la mano

y sacan su billete arrugado

la gente no lo ve

aunque se esconda a la vista de todos.










Cuando tengo dinero la vida es una fiesta

Cuando tengo dinero la vida es una fiesta. Pero, bueno, no está en mi destino tener dinero. Nunca tuve un trabajo bancarizado. Imaginen en los antros en los que trabaje!. Por eso soy un gran economista. Digamos, puedo, decir boludeses como ellos. Nada más. Igualmente, la falta, siempre es un gran motor. Por eso estoy escribiendo un cuento que voy a presentar para ganar guita. Se tratará de un mecánico que conocí en Brasil. Viví tres meses en un taller mecánico!!! Antes no sabía qué era un radiador. El hombre era descendiente de alemanes, su abuelo era de la Gestapo. Lother había venido del Mato Grosso, luego de una separación con su mujer, de los cuernos no se salva nadie!. Y tuvo que empezar todo de nuevo en Pontal do Paraná. Recuerdo el día que llegamos. Era de noche y el hombre se puso hablar de sus enfermedades, tuvo Sica, y en un momento se largó a llorar. Estábamos en una cocina al aire libre, intermedia entre el taller y la casa. Esto es literatura, pensé, o una joda. Un hombre…

Por error

Por error nos convertimos

en esto.

Grieta y sol será
nuestro destino.