miércoles, septiembre 20, 2017

Beatriz Sarlo



Hace poco encontré casi toda la colección del centro editor de América Latina. Un catálogo lleno de buena literatura. Sarlo me parece una de las mejores intelectuales que nos dio este país. Con sus sinuosidades, sus posturas políticas equivocadas, su soberbia inteligencia. Me gusta cuando habla de ciertas transformaciones a partir de la experiencia sensible, esa idea de que, un intelectual, se forma en lo lateral. Lo mejor de las universidades sale de lo lateral. Es una especie de madera para naufragar en aguas más intensas. Es decir, un punto de apoyo. El que se lo toma muy enserio el centro, mata al genio o es un engranaje más del aparato cultural momificado. En esta charla Sarlo habla de Borges, de Juan José Saer, escritor santafesino notable. Ambos escritores son sus dos obsesiones.




Esta conferencia sobre Borges, el escritor inevitable dice Sarlo, es muy interesante para pensar las dimensiones que tiene. Habla de un Borges posicionado desde la falta. Eso que venía en sus genes pero que en él no se manifiesta. Habla de vida y muerte. De falta de coraje. Un hilo de cierta culpa recorre su literatura. La palabra culpa en alemán significa deuda. Por eso, su escritura tiene que ver con cuchillos. Con duelos. Con la periferia que se aleja de lo civilizado. Es una expresión de deseo del escritor. Vitalidad bestial, fuerza puesta en acción. Alguien que narra, por lo general, no actúa. Sus líneas son acción en la dimensión posterior. Sarlo dice "la tradición familiar de Borges tiene batalla en su sangre, tiene tierra, agua, viento, fuego". Además, plantea un eje interesante, en el que la literatura de Borges se adentra en tiempo y espacio histórico real pero con palabras ficticias. Seres de a pie convocados a poner el cuerpo al sueño, a lo fantástico.

miércoles, agosto 23, 2017

miércoles, julio 19, 2017

El Brasil

Sin dinero y con el motor del auto destrozado

caminamos por la rambla.

La junta se sopló como un corazón viejo

El Brasil nos recibe así




sábado, julio 15, 2017

Mi nueva casa

Mi nueva casa es calurosa. A la noche los muebles crujen y hay un grillo que se esconde atrás del placard. Es casi una costumbre levantarme a oscuras y pisar fuerte como un defensor central que espera a un delantero. Piso y espero. El grillo se calma. También me espera en la oscuridad. Después me acuesto y vuelve a empezar. Sabe que no lo voy a matar.

Esta nueva casa si que es calurosa. Imagino que en invierno todo ese calor se evapora y el frío se debe pegar a las paredes, al techo, a los cuchillos, al piso del baño. A la tarde salgo a correr a la plaza. Siempre está la misma gente. Un hombre largo, casi raquítico, saca a todos sus perros. Camina con las manos en los bolsillos y trasmite una tristeza increíble. Hay personas que son una antena caminando. En cada pisada que da, veo como sus huesos se retuercen.

Esta nueva casa es calurosa...




martes, junio 20, 2017

Todo empezó de vuelta

Los ancianos que subieron

La montaña al ritmo del viento

Nosotros que paramos

Para ver lo in permanente.