Puedo ver al poeta
Arrastrar su cadena
Sobre la arena
Puedo ver cada leño
Que puso al fuego
Antes de abandonarlo todo
Su bolsa de dormir
Su ceniza
Su cuerpo entrenado.
El vagabundo que está llamando a tu puerta tiene puestas las ropas que tú llevaste una vez.
A mamá le encantaba el mar. La última vez que pudo ir se trajo un cuadro con olas que rompían en una playa. Pidió que lo colgáramos encima...
No hay comentarios:
Publicar un comentario