Que linda sos, estúpida.



Ya pensaba en claudicar, como siempre, en dejar todo librado al azar. El enojo me cubre como una campera en los días de invierno crudo, doloroso, imposible de ocultar, ¿ser correcto?, no ya no puedo, y tampoco –me parece- quiero.


Las frivolidades continuas, sin respiro, sin descanso, me pegan en la cara, en los riñones, ahí en el izquierdo. Me encantaría bañarme en inconsciencia, mirar sólo para adelante, sin importar, sin más. Cuantas veces me caí y me pegué contra el cordón, y seguí con la sangre que caía de la boca. No, señora no es nada, siempre me caigo y me pegan, estoy acostumbrado. Una remera menos, o una más marcada por la bandera que levanto. Qué sé yo, como te guste mirarlo. Nunca me gustó ser parte de eso, y me siento a pensar, para qué me digo, y vuelvo caminando con la cabeza baja, silbando una canción, con las manos en los bolsillos, rompiendo el boleto del colectivo, y le toco timbre a la esperanza y no me abre, y sigo, yo sigo. Y doy la vuelta a la manzana, y no te encuentro y yo tampoco me encuentro. Pero sigo, caminando con los pies helados, masticando bronca, que dicho sea, no tiene buen sabor, pero yo estoy empecinado. La sonrisa me cuesta horrores, miro al tipito del semáforo que no cambia, y uno que fuma me pide fuego, y no hermano no tengo, no fumo, pero quisiera llenarme los pulmones de humo un rato para palear este frío. Y ya es tarde y no llego nunca, falta un montón, cruzo la avenida, en rojo, rápido, apurado por el 60 que me hace luces, y nos puteamos con el chofer, y descargamos tensiones. Y pienso, que lindo cuando no me interesaba nada, nada de nada, me reía de pavadas, y llegaba tarde al colegio. Me pelaba con un profesor, que era un estúpido importante. Mi sombra no me abandona, me sigue, convencida la pobre, me rasco la cabeza, y para donde iba, me pregunto. Disculpe, buen hombre –le digo a uno que paseaba con su perro- para dónde iba yo. Para allá, pibe. Gracias y sigo. Y me arremango la camisa, cierro los puños, dispuesto a arremeter, y no tengo técnica, pero qué más da. Y paso por un bar y están locos de contentos, saludo, envidiando sus estados. Muerdo el labio inferior, miro a la nada, la piel curtida. Y el celular de mierda que no tiene un peso, y tengo ganas de tirarlo por el buzón rojo de las cartas, que se vaya a Alaska. Están todos de fiesta, allá afuera, que ganas de pelear, de discutir, con los ojos rojos de furia, golpear la mesa y tirar todo a la mierda, levantarme, irme y que todos digan este es un loquito. Me encuentro con un amigo, de esos, de fierro, lo abrazo, lo palmeo, hay que seguir. Dejo de apretar las muelas, me rio un rato. Me acordé que tenía los bolsillos rotos, no importa perdí monedas, billetes (como de dos pesos). Así no llego a fin de mes. Y ya vuelvo un poco más animado, con un préstamo de alegría, con intereses, pero bueno mío al fin. Y me acuerdo de la chica del subte de hoy. Y pienso: Que linda sos, estúpida...

Construir desde el amor y no desde el odio





El acto de Huracán demostró otro, por así decirlo, acto de cordura de la presidenta. Llamar a la juventud pidiendo construir desde el amor y no desde el odio, es ese el acto de cordura. En los setenta, la juventud peronista se equivocó, claramente, en las formas y –dicho sea de paso- en basar sus estructuras plenamente en odiar, en unificarse bajo imperativos fuertes. Esos imperativos fuertes los llevaron a enfrentarse, no a construir sino a luchar por la vida o por la muerte.
Cristina, sabiendo el poder que tiene su discurso, su figura, ante esta juventud no esgrimió un discurso cargado de odio y tampoco apuntó a un enemigo directo – eso que tiene y varios- sino que buscó cargarlo de políticas realizadas y también a realizarse. La idea gira en torno a cambiar el imperativo fuerte de aquella juventud, que era por ejemplo: “Patria o muerte”, o “Perón o muerte”, por uno que vende menos pero que es el resultado de la evolución de aquella juventud conjugada con la actual: “Amor”.
La diferencia, clara, con la derecha que intenta llegar al poder mediante las próximas elecciones y también podría decir mediante los medios, es intentar llevar la discusión a un plano de “crispación”, tampoco entiende este discurso, y mucho menos la de incorporar la palabra amor en una disputa política. Puede que sea porque no ingresa en su vocabulario o porque para ellos cualquier lucha por recuperar el poder, el espacio perdido, poco tiene que ver – a su entender- con el amor.
Claro está que la presidenta no necesita lanzar rápidamente su candidatura, primero porque no necesita posicionar su imagen como otros candidatos y segundo porque las encuestas la posicionan claramente como ganadora. Volviendo al discurso, seguramente le buscaran la vuelta para encontrarle algo malo, algo maligno, y no resaltarán este llamado a la construcción desde el no-odio, porque justamente la oposición pregona por esta gestación y, además, lo genera desde todas sus declaraciones mediáticas.
Este nuevo imperativo instalado por la presidenta marca un rumbo para la actual juventud, que busca transformar la realidad social y consolidar este modelo Nacional y popular, el llamado a dejar odios de lado y pregonar por la inclusión social, y también –a sortear las discusiones innecesarias en todo sentido- marca una bajada de línea muy interesante y altamente satisfactoria si se lleva a cabo. “Construir desde el amor y no desde el odio”, lo mejor que puede hacer la juventud.

Tanta vulgaridad



Venía esquivando, las noches –esas noches de jugo horrendo- de aire acondicionado, noches de ruta con la cabeza pegada a la ventana. Caminar por plaza Miserere, a las tres de la madrugada, la ropa se te desase, las zapatillas desaparecen. Un treinta y siete que no aparece, el mp3 se queda sin batería o el auricular se rompe, te anda uno solo, o ninguno. Cansado de esperar en la terminal, de ver los números rojos que cambian, las gaseosas a precio dólar, el celular sin un peso, se me caga de risa. Desfilan las chicas lindas, que se van, a dónde no sé, pero se van. Me levanto del piso, voy al kiosco de revistas y me compro el diario. Siempre me gusta enterarme de lo malo leyendo. Me acuerdo que dejé el gas prendido, la puerta sin llave, la basura adentro, no pagué las expensas, ya no hay vuelta atrás. Vuelvo a leer, algo internacional, de medio oriente, miro y se acerca el colectivo amarillo que me lleva y me trae, el que corta boleto tiene un tatuaje de una virgen, no sé cuál es, creo que una vez le pregunté ahora no me acuerdo. Y arranca, el viaje interminable, y vivo viajando a ningún lado, al lado remonta otro colectivo que no para en ningún lado.
Me ofende tanta, tanta vulgaridad.
Y llego, estoy pero no estoy. Ni acá, ni allá, y mi bolso cada vez trae menos, y también se lleva menos. El frasco de frases hechas se me acabó, ni una sola me queda. Me hablo, me convenzo, qué se yo, a veces es todo una mierda. Tengo ganas -creo que ya es hora- de juntarme en un bar a charlar con la vida, cerveza de por medio, tengo un listado enorme de preguntas también unas cuantas puteadas, ojo, creo que ella también tiene muchas puteadas para mí. Si no llegamos a un acuerdo, lo solucionamos como hace la gente pensante, a las trompadas. Y si señores el día que no tenga de qué quejarme cierro este blog – aunque eso ya lo estoy pensando- porque, claro, no importa yo me entiendo. Y hay discusiones que ya me cansan, o me cansan los boludos que hablan al pedo, y creen ser felices. No me molesta la felicidad, no eh!
Y me siento, en la plaza, un par de palomas me rodean, yo les doy de comer, pienso en el examen, pienso en todo lo que falta, pienso en cruzar y tomar el treinta y siete…

Destino



¿Dónde van las miradas, esas que se pierden en la calle, por la gente, el ruido, a caso surgen para para perderse y nada más? ¿Algunos mensajes mueren sin que los decodifiquemos o en fin nacen para eso? Quiénes son los que tienen claro lo que miran. Lo que buscan, será que cada mirada tiene una sola perspectiva y también fecha de vencimiento. O lo que miramos tiene fecha de vencimiento, como todo –a veces ciertas cosas nos vencen y nosotros mismos nos damos por vencido, porque a nuestro entender cumplió la fecha de prestarle atención- suceso.

El refugio más simple, más monótono, es adjudicar todo al benévolo destino. Ese que es incurable, también despavorido y –a nuestro entender- posee cierta linealidad imposible de resquebrajar. Algo completamente difícil de cambiar, tan difícil como tocar el cielo con las manos (para traer un ejemplo imposible, aunque algunos creen- en su mera locura- poder hacerlo). Cuando esa religiosidad, crece en la conciencia de las personas, instala un halo de aceptación a todo lo que sucede a su alrededor. Y hablo, o mejor dicho, escribo en relación a todo lo malo que pasa, desde aceptar que un tipo mee en la calle delante de chicos que salen de un colegio hasta dejar morir por desnutrición a un pibe.


Esos enunciados metafísicos, que instalan: “Esto sucedió así y por algo será”, todo destino, puro destino. ¿No es una forma eficiente, clara, que busca instalar los pensamientos de otros a favor de sus propios destinos? Si yo creo que nada se puede cambiar, no soy un enemigo para esa bajada de línea, no soy su enemigo porque no doy batalla y compro ese discurso. Cuanto mayor sea la aceptación, mayor es el poder que manejan estos grupos dominantes de destinos “lineales”.

¿Perseguimos un destino -ya escrito, premeditado- o nosotros lo alteramos día a día, o no hay destino alguno?

Algo bueno va a pasar...



Los balcones de Buenos Aires, las plantas insulsas, las esquinas del delito, los amores olvidados, la noche impensada, el sentimiento arrepentido, un impulso sin pulso, una sombra que camina sola, la calle oscura, el humo de Avellaneda, los bares llenos, la cortina que vuela, la luz que despierta, los parpados pegados, la boca seca, el mate pasado, el agua en la cara, el traje que aprieta, las monedas perdidas, el reloj que corre, los trámites de mierda, llenar el formulario, pasar por ventanilla, la gente ciega, el taxímetro que vuela, no tener a donde ir, la soledad de la ciudad, la brisa de la tarde, las casas abandonadas, las miserias de siempre, el policía de la esquina, el playero nocturno, los pulmones de los edificios, los perros paseando, las horas perdidas, el que fuma en un banco, la ciudad gris; todo, la rutina, lo que queremos cambiar, los sueños, las imposibilidades, las ataduras, lo trivial, la monotonía de la espera, los errores cometidos, los pisos que nos quedan por limpiar, los golpes, los tropiezos, las ciudades, las fronteras, las culturas, las desigualdades, los ideales traicionados, los vasos vacios, las canciones de la infancia, las hojas con tres agujeros, los amigos perdidos, los comerciales, los deseos impuestos, la lluvia necesaria, las terminales de ómnibus, los talleres clandestinos, los puteríos, los tres que manejan una ciudad, el tachero facho, los sueños de futbolista. Todo; no importa yo sé que algo bueno va a pasar…

Florecen mil flores/ Pintamos mil escuelas



Jornadas del 14 al 19/02
Florecen mil flores / Pintamos mil escuelas

SUMENSE Y PARTICIPEN!
En San Nicolas se realizarán en las escuelas:
-Escuela Nº 43 Dr. M. Vazquez, Las Palmas 1304 Bº San Jorge
-Escuela Batallon De Ing.de Comba
-Escuela Juan Manuel De Rosas, J.acevedo De Botet Y Belgrano Bº Fonavi
-Escuela R.de Escalada De San Martin, Boulevard Alvarez 371
-Escuela Nº2 Domingo F. Sarmiento, Garibaldi 331

Buscá el colegio más cercano a tu casa y si te pinta, sumate!
No hace falta que lleves nada, se proveerá de todo...
lacampora.sannicolas@gmail.com

Charlas con mi conciencia


Escena 1:

Federico esta en un boliche. Luego de mirar mucho tiempo a una mujer, se atreve y la saca a bailar.

Federico: ¿Qué hago?
Conciencia: Mete un bocadillo, decí algo.
F Bueno, ahí va..
C: Esa boludes tenías que decir. Mira que el diccionario tiene ochocientas mil palabras.
F: Es lo que se me ocurrió. ¿Que queres que haga?
C: ¿Vos te ves?, pareces Adrían Suar bailando salsa.
F: Ehh, tan mal no bailo.
C: Invitala un trago.
F: No, no tengo un mango.



Escena 2:

Federico sale de darse un baño, luego de un día muy agitado. Se queda mirando en el espejo por un largo rato.

F: Estoy groso, che.
C: Empezó el show del chiste.
F: Pero vos no estas viendo bien ¿no?
C: Si por eso te digo..
F: Bueno, no estoy tan groso un poquito no más.
C: Si pareces Mike Tyson...
F: Que me cargas, sos un amigo vos.
C: No, soy tu conciencia no un amigo. Te tengo que decir la verdad.

Escena 3:

Federico esta durmiendo en su pieza, arropado con tres frazadas. Son las 6:30 de la mañana, su despertador comienza a sonar.

F: No, no me levanto.
C: Dale, levantate que sino vamos a llegar tarde como siempre
F: Para, para quince minutos más. ¿Quedamos así?
C: Bueno, quince más y listo.

Quince minutos después...

C: Dale, arriba.
F: No, no vamos a ir hoy
C: ¿cómo que no?, no tenés palabra vos.
F: Mirá con lo que te voy a decir te voy a convencer. Nos tenemos que levantar, pegarnos un baño, después tomar algo, si es que hay, y por último salir a bancarse el frío polar en la parada del colectivo. Es mucha pérdida de proteínas.
C: ¿Estamos a fin de mes?
F: Si, encima eso. Ya esta nos quedamos.
C: Sí mirá si nos pasa algo..

Los grandes medios se sublevan



Esto lo escribí hace un tiempo. Aunque, quizá, el hecho pasó hace unos cuantos meses, creo que sirve para entender el rol que juegan los intereses económicos en las grandes empresas periodísticas.
El 30 de septiembre de 2010, Ecuador sufrió un intento de golpe de Estado. Contingentes de la policía ecuatoriana iniciaron una sublevación en Quito y en otras ciudades del país supuestamente en protesta por la Ley Orgánica del Servicio Público. El presidente Rafael Correa acude al lugar donde se manifestaban los policías. Quiere resolver el problema con el diálogo. Pero fue recibido de muy mala manera por los referentes de la policía. De tal modo que algunos miembros de la fuerza policial comenzaron a lanzar gases lacrimógenos. Visiblemente afectado por los gases que lanzaron contra él, se refugia en el Hospital Policial. Unidades del Ejército ecuatoriano llegan al lugar y, con tiros de armas de grueso y pequeño calibre ingresan al hospital, y escoltan a Correa quien sale del nosocomio. En este acto mueren cuatro personas: dos policías, un militar y un civil.


El 1 de octubre dos de los medios gráficos más importantes de la Argentina titulan acerca de lo sucedido de la siguiente manera: El diario Clarín le destina el 80% de la tapa al conflicto ecuatoriano. Bajo el título: “Rescataron a balazos al presidente de Ecuador”, publica tres imágenes de los incidentes y señala que “Correa estuvo sitiado 9 horas en un hospital de Quito por policías sublevados que reclaman beneficios que les habían quitado”, y asegura que “Anoche, comandos del ejército se tirotearon más de 30 minutos y lograron liberar al mandatario”, que “denunció que fue un intento de golpe de Estado”.


La Nación usa la mitad de su tapa para tratar la “Nueva crisis institucional en América latina”. Bajo el rótulo: “Fracasó una rebelión policial contra Correa en Ecuador”, el matutino subraya que “el presidente logro ser rescatado a los tiros por el ejército cuando estaba retenido por policías en un hospital; hubo graves incidentes, con un muerto y 50 heridos; unánime condena a la sublevación”.
De estas dos tapas surgen varios interrogantes: ¿Por qué ninguno de los dos medios habla de un intento de golpe de Estado? ¿Por qué Clarín coloca en su tapa que Correa denunció un intento de golpe? ¿Por qué minimizan el hecho?


El golpe de Estado se asocia con el uso masivo de la fuerza, por parte de las fuerzas armadas contra el poder constituido, este concepto puede manifestarse, igualmente, a través de cualquier clase de conmoción, capaz de derribar a las autoridades o derrocar a los gobernantes, cambiándolos por otros en el ejercicio del poder, indistintamente de la valoración del origen y la naturaleza del movimiento. De tal modo, esta definición puede aplicarse a una revolución de origen popular, a una insurrección multitudinaria a mano armada o no, motín militar o como, en este caso, una sublevación policial. Ambos diarios dejan de lado este concepto y nunca mencionan el claro intento de golpe de Estado.


Clarín coloca tendenciosamente que “Correa denunció que fue un intento de golpe de Estado”, como si los dichos del presidente fueran una fábula, y dicha denuncia no se correspondiera con lo sucedido, dejando en claro que ellos no comparten esa versión.


Ambos medios no cumplieron con el mandato esencial de informar "veraz y oportunamente". Los medios de comunicación deben ayudar a que el hombre satisfaga la necesidad y el derecho a estar informado para tomar las decisiones en el logro de una "vida buena". En ambos casos el derecho a la información se vio avasallado por los intereses comerciales de las empresas periodísticas. Los grandes medios de comunicación responden a favor del gran capital y por eso se han convertido en una herramienta al servicio del poder económico, político y militar. Componen el llamado “Cuarto poder”, la negación de derechos, establecidos por la constitución, consolidan la omnipotencia y la acumulación de poder de los medios. Estos tienen la capacidad de seleccionar los asuntos y las informaciones que llegan a la sociedad, pudiendo así transformar una noticia, faltando a la verdad, instalando así verdades falsas.

Cabe destacar que la libertad de expresión, en este caso, fue sepultada por la libertad de prensa. El primero contiene los derechos de los periodistas y el segundo el derecho de la empresa periodística. En esta línea, los negocios son los más importantes para estas empresas periodísticas que dejan de lado el foco central que es informar a la sociedad. También está en juego el rol que ocupa el periodista, quién debe imponerse ante los intereses de la empresa a la que pertenece. En este caso eso no sucedió.


En contrapartida, el diario Página 12 exhibe en su tapa a Correa con el puño izquierdo alzado, edita el título “Golpe y contragolpe”, y pone que, tras el “levantamiento de sectores policiales y de la fuerza aérea, el presidente ecuatoriano fue secuestrado por los amotinados” y luego “rescatado en medio de un feroz tiroteo por tropas de élite”. Afirma que Correa “responsabilizó a grupos opositores por el intento de golpe de Estado”.


Ámbito encabeza la tapa con el título “Dramático intento de golpe en Ecuador; Correa liberado a sangre y fuego; presidentes anoche en Buenos Aires”. El cronista destaca que “Un intento de golpe de Estado en Ecuador sacudió a la región y movilizó a los presidentes”, y muestra a Correa con una máscara antigás.


Daniel Tognetti, periodista y conductor de Tv, fue quién - no realizada la autocrítica por parte de los periodistas de Clarín y la Nación- se colocó como sujeto crítico y ejerció la autorregulación desde su programa denunciando que ambos diarios habían faltado a la verdad.


Con el paso del tiempo, con el nuevo debate acerca del periodismo, lejos de creer en la objetividad que proponían las grandes empresas periodísticas, cabe preguntarse: ¿Estaban los medios de comunicación privados de su libertad de expresión durante las dictaduras militares o colaboraban con dicho proceso? ¿Son los medios la nueva forma de llegar al poder?
Es evidente, en este caso, que algunos medios de comunicación fueron y son funcionales a los grupos económicos de este país, llevando adelante su militancia desinformando, transgiversando y mintiendo. En estos tiempos dichos medios han perdido credibilidad y por consiguiente dejaron de ser la “verdad absoluta”. La autorregulación ejercida por algunos programas de Tv ayudó a que el discurso hegemónico pierda consenso. Esta función es fundamental para el estudio, la discusión y el juicio de lo que se realiza en los medios. Sirve para que la profesión, los periodistas que la realizan y el público entren en la zona de conflicto, lo que genera un aprendizaje y un crecimiento sobre esta actividad llamada periodismo
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La idea es no traicionarnos



La idea es no traicionarnos, no traicionarme. Lo que pensamos puede cambiar, pero lo que un día soñamos; lo que tuvimos entre las manos, cerrando los ojos y lo veíamos, ahí, cerquita, a dos pasos. No puede dejarse atrás como si nada. Como si nunca hubiera existido. Mirada humana, esquiva, perdida en los miedos a fracasar. Esa crudeza que nos deja desnudos, sin más, con nuestras propias torpezas. El tema es ganarse a uno mismo. Perder por tener un bolsillo roto, nos da bronca, pero nos quedamos tranquilos porque ese bolsillo se rompió de intentar, de usarlo, de luchar el día a día. Qué difícil que es la vida me decía a mi mismo el otro día. Y sí, a mi me estafaron, me vendieron "espejitos de colores", como se suele decir. En esa escuela, que te enseña boludeses, te miente y encima te tenes que bancar viejas frustradas. El libro de firmas lo tengo yo en mi casa, si quieren vengan a buscarlo, con tanques de guerra, helicópteros, en fin como quieran; no se los voy a devolver. Una de mis firmas, dice así: 27/10/05 Federico Pita. Por estar abrazado con un compañero durante la ceremonia de la bandera al día 26/10/05 a la salida. El alumno vio a la preceptora que lo miraba y no corigió su postura. Se lo llamó el día 27/10/05 y no admite su falta, la cual es a su parecer una pavada. Diganmé si yo no tengo razón, no les parece una pavada. Seguro que están de mi lado.
Y mi tío me manda esto hoy:
Fede siempre las segundas vueltas no son iguales , pero nosotros tres: Frank, vos y yo con el tema del vaso nos reímos por los siete días juntos , espero que no guardes rencor por las boludeses del grandote yo no lo eleji y es lo que hay, cuando vuelvas a la city porteña hacete ver porque no estoy muy lejos de la casa de tus abuelos,te mande la nota del pequeño burgues espero que estés bien saludos a todos y un beso grande chau chau chau chauuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu.
Hay gente que me enseño a no traicionarme, uno de ellos es mi tío Roberto.

Ignacio



Cerca del paraná, ahí en la orillita, un nenitto habla con otro, se cuentan cosas, importantes para ellos. Lleno de inocencia, pura, limpia. La conversación se torna interesante y parece interesarle a Jerónimo que cuidaba a Ignacio.

-Sabes -dice el amigo de Ignacio- Yo tengo un amigo que es pelado.

-Sí -le responde- Yo también tengo un amigo pelado.


Jerónimo que estaba a cargo de este ultimo se acerca para preguntarle quién era ese amigo suyo pelado. Le pregunta. Ignacio le responde:

-Papá, papito.

Olvidate 90 a 10



Son las diez de la mañana. Yo, arriba. Porqué será Buenos Aires que no te extraño un carajo. Acá tengo un par de amigos que me llevan para cualquier lado. Enzo, mi perro está al lado mío. Recién lo saqué a pasear, mucho calor Enzo le digo. Pegamos la vuelta. Vuelvo, saludo a el peluquero del barrio, que ya no es más mi peluquero. Saludo a los del local peronista, dedos en v. Enzo encontró su casa, se sentó en la puerta, me espera para entrar. Ahora tengo notebook, las otras máquinas que me vieron escribir se fueron para sus pagos. El otro día me llamaron para un laburo, vamos a ver si sale. No le cuenten a nadie. Como vienen las divisiones inferiores, por dios. Que ganas tengo de salir a caminar con vos, no sé por ahí, al lado del río, donde duermen los grillos, los árboles, la noche. Sí no aparezco por un tiempo es porque me estoy reagrupando. Muchachos si seguimos así no llegamos a fin de año. En serio. Camino, me rasco la cabeza, me río de algo que paso anoche. No va más ese champagne, jero. No sabía que vos me leías, me gusta. No todo es en vano. Que tranquilidad mi ciudad, envidiable, hermoso, hacía rato que no disfrutaba tantos días acá. Cada esquina tiene algo, cosas que pasaron, piedras que patié volviendo a casa derrotado, algunas casas cambiaron, ya no están, otras siguen iguales, viejitas, esperando que les llegue la muerte. Será que me fui, pero siempre estoy de vuelta. Será que el río nos abraza y nunca nos suelta, será que esté donde esté, yo sé que mis amigos van a estar, ahí atrás, en el club que nos crió. Con el no como bandera, me miro al espejo, sí ya sé me olvido 90 a 10...

A nadie le importa lo que digas Tu casa ahora está a oscuras  Las cosas cambian,  Se modifican. La construcción mental que te mantenía en ca...