Cinco libros para los días de la vida (1)

1-Henry Miller: "Primavera Negra", una forma encantadora de narrar un viaje en bicicleta, un dibujo de un caballo, o el de echarse un meo en un baño público.


2- Antonio Di Benedetto, uno de los mejores escritores argentinos: "Los suicidas", una investigación sobre los suicidios, trama que envuelve al protagonista, marcado, justamente, por el suicidio de su padre, y el de varios familiares en diferentes épocas.


3- Juan Carlos Onetti: "La vida breve", obra que dará lugar para la creación de Santa María, pie para su obra mejor lograda "El astillero". Después, Onetti, hace lo que todos queremos hacer y no podemos (va si podemos pero ese lugar ya lo tiene -y muy bien ganado- el pirómano chino que incendiaba inmobiliarias) en  "Juntacadáveres" prende fue toda la ciudad (Santa María).


4- El libro fundamental de Fogwill: "Los Pichiciegos", lo escribió, creo, en dos noches aspirando merca. Ahora editaron unos cuentos después de su muerte.


5- Vncent Van Gogh: "Cartas a Theo", son la recopilación de 400 cartas que el pintor le enviaba a su hermano, al que apreciaba mucho y para borrar las distancias, se enviaban correspondencia continuamente. Van Gogh cuenta todo lo que padeció por no ser comprendido en su época. Hay una anécdota, el vivía en una pensión y pagaba con sus cuadros, la dueña puso uno en el comedor y, para los inquilinos era tan feo, que comían en sus piezas. Lo que es la vida.

-No releo lo que escribo, si hay errores bienvenidos sean-

No sé titular


Esto se hunde, pregunté, como si alguien supiera de ante mano. Nadie te avisa cuando algo se hunde, es una pavada gigante preguntar eso, me decía, cuando volvía caminando por la calle. Hay que hundirse y listo. Nada de andar pensando al pedo en eso, no sirve, hay que dejar que lo peor suceda en el momento que tiene que suceder. Fui a comprarme una planta para el balcón, compré un ficus, y una maceta de plástico. Escuché todas las recomendaciones, pagué y me fui. Es raro ir con una planta por el medio de una avenida, es como si estuviera llevando un cadáver en medio del cemento. Me reí cuando pensé eso. Puse las llaves, saludé al portero (al que detesto, porque, está planta que estoy metiendo en el ascensor tiene más vida que esos hombrecitos que manipulan la manguera y mojan a las personas que esperan los colectivos, o peor en verano, cuando uno decide salir con ojotas, y estos hombrecitos te preparan el escenario para tu muerte a base de agua y detergente, es así, estos hombrecitos se multiplican por cuadra, y todos vivimos ensimismados, y tenemos que soportar tener que saludarlos). Traté de acordarme todo lo que me dijo la señora de las plantas. Corté el plástico negro que está en la base y pasé el ficus a la maseta de plástico. Un poco de tierra en esta ciudad no viene nada mal. Junte la que se había caído y rodee  el tronco con la tierra. Ahora todo depende de mi memoria para que este proyecto (el ficus) siga con vida. Eso me puso en un lugar incómodo, demasiado tengo conmigo, y, a veces, me olvido de regarme. Por eso cuando llueve no uso paraguas y para no darle el techito a las viejas que vienen con paraguas pero quieren el techo para ellas, porque son viejas egoístas, de los peor que puede haber, de la peor clase (señora es con usted la cosa, si, traer semejante paraguas, qué va  a hacer cuando venga un tsunami, un maremoto, va  a salir con una carpa de circo, y, encima, me va a negar el techo, chau, señora, chau, si puede ahógese  en la esquina). Ya estoy adentro mirando cómo se mueve el ficus, quedaron sobre la mesa varios vasos con cerveza de otra noche, un destapador, es como un ayuda memoria de una noche espantosa. Tendría que tirar los vasos, comprar unos nuevos, el destapador también. Aunque no tengo plata para comprar unos nuevos. Usar vasos de plástico sería una buena solución. Tengo que ir al médico, a hacerme uno análisis, no tengo ganas, chau.

Caminos circulares


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Yo y esta voz que habla y dice yo,
No hay salvación, no te salva el yo,
Que espera y mira y habla,
¿Habla el yo?
Habla y molesta y pincha y…yo
Yo fui al trabajo y hablé,
Yo fui al chino y hablé,
Yo, yo, yo,
[Un pibe juega a la pelota,
Y  sus cordones juegan sueltos,
Los pibes hablan neutro,
Los pibes liquidan pantallas y hablan neutro,
Yo, mi yo, habla neutro]
-descanso-
El chino baja la persiana y deja una luz blanca,
Cae arroz del cielo,
La pelota  de los pibes es de arroz,
Juegan y comen y hablan neutro,
Vuelve el yo del descanso,
El chino es una tabla de planchar,
Con flores violetas y apresto,
Se acumula el arroz,
La pelota se deshizo,
El chino se deshizo con el yo,
Preparen el melodrama,
No hay más arroz…

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Un edificio con un pulmón negro,
Suben las discusiones enfermas y dan comienzo al final,
Cae la basura y el pulmón es más negro,
Se abre una persiana y el pulmón es negro,
Cindy prepara el día con su estética,
Sigue el formulario,
Primero un pie después el otro
                                            Uno a uno,
Se concentra en no caer en el pulmón viscoso y sereno,
Lo negro sube, tose hacia el medio, nunca hacia arriba,
Primero un pie después el otro
                                           Uno a uno
Cindy prepara el día con la sartén por el mango.

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Faltan dos días para el fin del mundo,
Qué hubieras hecho con tus pasos,
Qué hubieras hecho con los círculos,
El virtuoso es reservado y para pocos,
El vicioso se vende en las esquinas,
Faltan dos días para el fin del mundo,
Y todavía hay vidas y autos que avanzan,
Y todavía cae agua del cielo y las calles se inundan,
Todos quieren el fin del mundo,
[Por eso no llega]
Falta cada vez menos para el fin del mundo,
Los que murieron ya tuvieron su fin del mundo,
Los que nacieron ya tuvieron su fin del mundo,
Los pibes arman la pelota de arroz,
Y quieren seguir apostando al amor,
El chino se puso su mejor pantalón
Y quiere seguir apostando a la cadena de frio,
Cindy puso un pie después el otro,
Y tiene la sartén en el fuego,
Hay mundo en fin.

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El banquillo es frío y casi helado,
El cono de luz está enfrente,
las manos van debajo de las piernas,
la mirada arriba del estrado,
todos esperan la sentencia final,
¿Habrá sentencia?

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Es tarde y no hay que pensar mucho,
El yo habla y reclama espacio,
Hoy fue un día más de los que no hay que repetir,
Una silla amarilla en un desierto de tarde,
Las nubes se organizan para dar el golpe,
Una asamblea relámpago decide a mano alzada,
Es la hora del agua…



Misterio de economía




Las clases dominantes
Para dónde irán
Es siempre la pregunta
Boomerang
Estabilidad de a diez
vuelve el boomerang
Después quilombo
Barajar y dar de nuevo
¿? ¿? ¿?

Transitar



El frío me persigue, como apuntándome con un arma, por la calle, en el trabajo, en mi casa. Fui poniendo paredones en el horizonte, los dejé crecer,  siempre un poco más, como esperando que se caigan solos. No tengo plata, estoy sitiado y la ciudad es enorme. Demasiado. Bajo a caminar, no puedo dormir, no puedo dejarme a un lado. Camino para decir que no. Camino para hablarle a  la noche que no me trae soluciones, me da parches usados. Me tira con cartones y bolsas de basura. Di lo último que me quedaba al pibe de enfrente. Di todo con las manos cerradas. Uno desespera y camina y vive y mira a los cínicos. Hay que subir a los techos, irse corriendo por las lajas, como hacen los gatos, los pájaros, las ratas, la luna, el sol. Hay que irse, no participar en nada. Sacarse las esposas. Correr, correr, correr.  Sin cambiar la esencia, nadar en el alma de barro. Hundirse, sin esperar nada de nadie.  Hay que remover sin hacer pozos,  patear la tierra de los imbéciles.  Poner la vida en lo que vale, encontrar los caminos, perderse, volver, ir por otros lados. No hay salvación para nadie. Los católicos se arrodillas, se besan, se odian, se detestan, se matan. Hay que profundizar la derrota, con las manos atrás, como dibujando una sonrisa en el aire. Nadie sobrevive a una buena sonrisa,
yo morí en un bar,
yo morí y volví a equivocarme,
 yo morí al nacer,
 y volví a besar las paredes de vidrio.  
Yo morí y renací con una sonrisa.
Uno puede dar vuelta las cosas, mirarlas, pesarlas. Hay tiempo para todo, hay demasiado tiempo. El problema es que estamos acorralados por almas muertas, hay un teclado, una publicidad, una nota a cuatro columnas, para llenar sin mucho ánimo. Ya no hay portales, ya no hay cuarteles, ya no hay miradas amables.  Poner un buen título y salir corriendo a tomar un trago. Tirar el celular por la boca de la calle, que se comunique con la mierda, que fluya. Nadie conoce a nadie. Nadie se conoce a sí mismo.  Nadie puede traicionarse  tan fácil. Cuando uno fue chico y fabricaba sueños en todos lados. En los cines, en los patios rasposos, en una pelota. Ahí nos mirábamos y edificábamos el mundo.  No había trabas, solo genialidades, solo amistad, solo botellas de coca.  Nos querían hacer creer en dioses, hombrecitos y policías. Nos querían cortar las alas. Nos querían abarrotados. Nos querían ver siempre de brazos cruzados.
Tengo que estirar la mano,
tengo que abrir bien los dedos,
para rescatar la carta de amor que escribí,
los barcos de papel,
sin pensar en la risa de los cínicos,
en los celadores morales.
Hay que darle una mano a ese pibe que espera que se cumplan los sueños que tramo, un sábado a la mañana debajo de las sábanas. A ese que se escapaba de misa y no sabía rezar. Hay que jugarse el todo por el todo, sospechar, siempre. Como buscando una puerta de emergencia sin señalar.  Correr como los perros a un auto sin saber qué hacer. Bajar las expectativas ajenas, ponerlas bajo la suela, amagar, meter un pase cortito al de al lado, hacer una pared con ventanas y hojas frescas. Jugar con los que tienen hambre de cambio. Hambre en serio. No perder tiempo con los burócratas de la realidad.
Hay que poner la cabeza en unas tetas calientes,
Hay que subirse a todos los colectivos,
Hay que escribir el manifiesto
Hay que disparar a mansalva,
Hay que sostener la mirada
Al pibe que fuimos,
Guiñándole un ojo
Como resistiendo
Dándole ánimo
Diciéndole vivimos juntos
en la misma esquina
 en la misma vereda
sin ceder ni un poquito

Barajar y dar de nuevo


Es momento de barajar y dar de nuevo y en esta jugada inscribo la vida de este blog, al que le supe dar mucha dedicación y, después, algo atareado, algo, en fin, lo deje un poco (mucho) abandonado. Pensando hacía dónde va la comunicación -esa carrera insostenible en la UBA con viejos que, todavía, siguen robando con la agua hipodérmica, por dios que choreo (Entel, señora, váyase)- en estos tiempos. La era digital, en el que se mezclan la literatura, el periodismo, y muchas cosas más, recomiendo enfáticamente este libro, seguro que a la señora Entel le arruina todas las vueltas que da para no decir nada. Señora no es con usted, bah, si. Los medios tradicionales, yo vivo de eso, trabajo en gráfica, tienen fecha de vencimiento. Por su parte, los diarios de las provincias todavía se sostienen como forma de apriete a los gobernadores, o nuevos gobernadores. Todavía tienen esa fuerza. Sin embargo, el plan Conectar igualdad, de lo más inclusivo en los últimos tiempos, le puso la pala encima al papel. Democratizar la palabra es abrir el campo de Internet, algo concreto, y no los carpetazos de C5N o las radios Wichis como escenografía de cartón. Lo que se dirime es la nueva forma de leer la realidad. Es decir antes, las clases bajas, cuando se les preguntaban si creían en lo que decía un libro X, contestaban que si, porque estaba impreso. Es decir, no cuadraba en su lógica imprimir algo trucho. Hoy esto ya no tiene sustento. Pero no todo es color de rosas, señora Entel. El drama hoy es la superficie. La lectura horizontal, a la que muchos hemos celebrado, encuentra su propio limite, como todo. Es decir tanta horizontalidad, tanto abrir la pelota para los costados, nos deja sin profundidad. Eso hace que lo profundo quede fuera de moda. Ese espacio lo ocupa Twitter, muy eficazmente. Facebook es una red social para niños monaguillos, en dónde ahora desembocaron los jubilados, que antes sacaban las sillas a la vereda para chusmear, y ahora las sacan para mirar el facebook. Textos muy largos cansan al lector, que, además de estar leyendo esto, tiene diez pestañas abiertas, la tele prendida, etc. En fin es algo que se acomodará con el tiempo. La mayoría de los que estudian en la UBA no trabajará en papel y tampoco tendrá las herramientas para manejarse en lo digital, a menos que no les crean nada a los viejos chantas esos y se pongan a investigar solos. Algo recomendable.  
En fin, vuelvo a darle bola a esto.

Instrucciones para arreglar una pérdida




Es difícil convivir con el agua. Hace una semana que tengo el baño inundado porque, como siempre, todo puede salir mal. Una mudanza implica estar alerta a las complicaciones que conlleva, intrínsecamente, el reconocimiento del terreno. Es decir: lo único que te abraza es la dificultad. Primero tuve problemas con el calefón, es uno de esos viejos, en el que uno siente que en cualquier momento te puede volar la cara de un una explosión. Llamé a un plomero y lo arregló. Después fuimos por el baño. Vamos por todo, amigos. Sin embargo, el inodoro fue más rebelde. El plomero le cambió la goma del caño de atrás, pero ese no era el problema. Gracias a dios el plomero se dedica a esto y no a operar personas, porque si no tendría varias causas por mala praxis. Claudio, si el plomero, me bicicleteo una semana con que iba a venir a arreglar lo que hizo mal, te voy a llamar, no, bueno, entre hoy y mañana estoy por allá, y todo eso. No vino y el agua ganó el baño. El problema es concreto: el inodoro pierde por abajo, tiene que sellar y listo. Es increíble cómo el hombre se adapta a situaciones tan adversas (Ja); ahora camino en puntas de pie, como en los baños de las estaciones de servicio, que siempre están inundadas, no solo por agua y de los cuales uno siempre sale rápido como si hubiera afanado un banco. Cierro porque tengo que ir a los chinos. Hoy viene el plomero para solucionar lo que no solucionó y lo que cree que puede solucionar. Después les cuento.   



Acá les dejo otro video de mi mega investigación que hice por Internet. Otra solución de los amigos de Ferreteandola. El video que está más arriba representa el error de mi plomero Claudio. Ahh.

Mudanza




No pierdo el tiempo en desesperar,
Cuando hay ríos que se amontonan en alcantarillas,
Sostengo la creencia de escuela, de altar de madera,
como si en lo rustico estuviera lo sincero.
como si en las respuestas lisas estuviera lo mejor,
Lo perfecto es pura actuación.
nadie que sea perfecto es sincero,
Te decía,
como recitando los puntos de una batalla,
En la que todos teníamos pistolas con cebitas,
con zaguanes de trincheras,
Mira que la derrota es un altar de cruces gigantes
sobre flores marchitas,
Tengo estas manos,
nada más que eso,
Y ganas enormes de sobrevalorar mi valor,
Mira, mira, mira,
Que cuando miento camino mejor,
respiro mejor,
bailo mucho mejor,
Las contradicciones se heredan en las manos,
las líneas se chocan como autos,
Ambulancias, viejas, arboles,
barcos, barriletes, labios,
dedos, miradas, cuerpos,
membranas.
Entre una mudanza marginal,
en donde arrastramos cajas y cajas con bolas de telgopor,
en donde movemos las frías estructuras,
en donde queremos mantener los talones calientes,
Y llevamos brazas viejas,
casi  muertas,
Y estiramos el final,
sin copas,
sin alcohol,
haciendo de una fiesta un funeral de recuerdos hermosos,
con las paredes de la boca llenas de disculpas,
que se pegan,
que se juntan con la saliva,
Y un grito helado.
Mira, mira, mira,
cuando miento pienso mejor,
me tomo las cosas menos en serio,
no me ahogo en mí.
Tengo un mostrador de derrotas,
tengo miles de libros sin escribir,
tengo miles de zapatillas rotas,
en el talón izquierdo.
Mira,  mira, mira,
cuando te llenaba de preguntas,
de rizomas, de raíces,
si algo crece es porque tiene raíz,
a dónde no sé,
Y eso es lo bueno.
raíz en un terreno baldío,
en una casa abandonada,
en una plaza,
en el morral de un cartero,
en una cámara de bicicleta,
en un cordón.
No es cuestión de extrañar un hábito,
te decía,
mirando la ventana de la cocina,
mientras la pava lloraba
la alegría de quemarse,
de mover las partículas,
de chocar,
de eso se trata.
Te linkeo mi corazón,
como si fuera tan fácil,
postear las arterias,
las vías de la sangre,
tengo un pie en el presente
Y otro en el pasado.
porque lo nuevo nunca  termina de llegar,
Y hay cuotas que pagar,
plata que devolver,
viajes por hacer,
amigos que visitar,
noches por desvelar,
tumbas que cerrar,
circos que trasladar,
injurias que soportar,
Mira, mira, mira,
hoy te escribo desde el balcón
de mi nuevo hogar,
extraño a los borrachos que se peleaban
a las cinco de la mañana,
las botellas volando,
las corridas,
Extraño rascarme la nuca,
abrir una cerveza,
Mira, mira, mira,
que hoy quiero reírme como siempre,
de todos,
de mí.
sacarme del banquillo de los acusados,
con las manos en los bolsillos
salir a caminar,
[Sin sentido,
Sin apuro]




A propósito del nuevo papa




Era de esperar que, ante un acontecimiento histórico, las fuerzas políticas de la Argentina intentaran resignificar al nuevo papa.  Eso hizo Cristina. La Presidenta y Francisco conocen bien los resortes del poder y son constructores de poder.  Ambos entendieron el rol que ocupa cada uno en la nueva relación. Dejando de lado cierto costado sinuoso en cuanto al pasado del cardenal, su comienzo fue eficaz, concreto y seductor para los ojos del mundo. La palabra que alimenta esta nueva apuesta entre la iglesia y sus seguidores es: austeridad. El vaticano entendió para dónde va el agua en Europa; el pan de varias generaciones en el viejo continente será, justamente, la austeridad. También la frase ilustrativa: “Una iglesia pobre y para los pobres”, refuerza este nuevo paradigma, no se lucha contra sino que se baja al escalón de lo que vendrá. Un mediador que condena la injusticia y la desigualdad pero, a su vez, la sustenta.  Por otra parte, está designación del papa argentino confirma lo que viene sucediendo en la política local hace varios años. Lo más interesante sucede dentro del kirchnerismo, donde se discute en el seno de diferentes agrupaciones la postura a seguir. Horacio González, de quien no soy muy devoto, planteó su diferencia con respecto a cierta parte del oficialismo. Mariotto, por su parte, lo definió como un papa peronista, por su trabajo territorial y por su sensibilidad social. Estos debates demuestran porqué el gobierno sigue teniendo la iniciativa en casi todos los temas de coyuntura y una visión plural de la realidad.
Por su parte, los medios luchan, en el campo de las significaciones, por crear una imagen acorde a su juego. Algunos, quizá, con un mensaje demasiado edulcorado, en el que se plantea el microclima de la catedral de Buenos Aires, como el entusiasmo general del país. Dichos medios, en las primeras horas de la noticia, planteaban a Bergolgio como el líder de la oposición. Pero Cristina les bajó la jugada del tablero al tachar del cuaderno los malos entendidos. Nuevamente se reflota en algunas lecturas que, la iglesia, puede tomar la representación de los demás actores y jugar un claro rol político. Más, teniendo en cuenta la relación casi simbiótica entre el Estado argentino y la iglesia católica. Roca no pudo sostener su intento de correr al clero de un eje central en la sociedad civil. Luego, fue el peronismo, quien discutió, luego de ocho años de buen trato, la construcción de las masas populares, terreno hegemonizado por la iglesia. Dicha relación terminó de romperse cuando propuso la ley de divorcio, los derechos de los hijos ilegítimos, entre otras. Las principales diferencias entre el cardenal y los gobiernos kirchenristas se basa en dicha disputa. La apuesta, de muchos, es que la iglesia retome su papel de mediador y sirva como límite para el accionar de los gobiernos populares de latino américa y, por supuesto, de la Argentina.
Sintetizando, porque resulta cansador: diálogo, misericordia, paz, unidad, dolor por el prójimo, entre otras, son las promesas del “nuevo restaurador” de la iglesia católica, en cuya espalda descansarán enormes desafíos: profundizar cambios estructurales hacia adentro, el problema económico del vaticano; y volver a poner en el centro a la iglesia como principal mediadora, encargada de limitar los márgenes de los gobiernos populares.

Algunas notas interesantes:





A nadie le importa lo que digas Tu casa ahora está a oscuras  Las cosas cambian,  Se modifican. La construcción mental que te mantenía en ca...